17 Abr 2026 Atención Centrada en la Persona (Modelo de Atención vs Modelo Arquitectónico)
Hace unos días leí esto en el periódico:
https://www.deia.eus/bizkaia/2026/03/28/red-unidades-convivenciales-bizkaia-crece-residencias-10877811.html
La Diputación Foral de Bizkaia parece lucir haber descubierto la pócima mágica de las unidades convivenciales, cuando en realidad, esa pócima existe desde hace muchísimos años en Bizkaia: centros de pocas plazas, con espacios comunes, pequeños grupos de convivencia, que funcionan como un hogar y recrean un entorno cálido y cercano, y alejadas del aspecto de las residencias tradicionales. Con un modelo de cuidado que promueve una atención personalizada, centrada en la persona y en su proyecto de vida, favoreciendo la autonomía y las relaciones comunitarias. Eso existe en Bizkaia hace ya unos 25 o 30 años. Busquen ustedes en los listados de centros concertados en Bizkaia y verán como digo la verdad. Encontrarán que no todos son así, pero sí muchos. Y, como digo, y aunque la diputación parece obviar que así es, lo es desde hace muchos años.
De todas formas: centros grandes, centros pequeños, unidades de convivencia, centros con vida más individualizada…, todos deben de existir. No porque lo diga o no la diputación, sino simplemente porque la ciudadanía lo pide. Eso es atención centrada en la persona. Y las personas piden variedad, porque variadas son las necesidades, los deseos y las preferencias del ser humano.
No hay un modelo arquitectónico mejor que otro. Por mucho que lo diga la diputación. Lo importante es el modelo de cuidado. Y el modelo de cuidado, a pesar de que reiteradamente se nos diga que va ligado al modelo arquitectónico, o más bien, que surge de él, en realidad, es independiente de él. El modelo de atención centrada en la persona puede desarrollarse en cualquier entorno arquitectónico, sea una unidad convivencial, o no lo sea. Centrado en la persona no significa familiar, ni en convivencia con los demás; centrado en la persona significa dando cobertura a las necesidades de cada persona, lo que hace que, siendo las personas del mundo tan variadas en número como personas existen en él, sus necesidades sean en número igual de variadas, y por tanto no “encasillables” en un modelo arquitectónico o “convivencial” concreto.

El modelo de atención centrado en la persona es técnicamente posible desarrollar en cualquier entorno arquitectónico, sea unidad convivencial o sea un pasillo lleno de habitaciones dobles o individuales, como ocurre en un hospital. Sí. Es cierto que es más fácil ponerlo en práctica en determinados entornos arquitectónicos, uno de los cuales pueda ser una unidad convivencial, pero no es exclusivo de dicho entorno ni está ligado a ninguno en concreto. Y esa riqueza conceptual de desligar el modelo de atención de la arquitectura y de las estructuras, es lo que hace que en cada organización concreta, y con los recursos que de ella se deriven, se pueda poner en marcha un modelo de cuidado centrado en la persona, a través de la adaptación de los procesos de trabajo a sus estructuras, arquitecturas y por supuesto a las necesidades individuales de cada una de las personas que en ella viven o son atendidas. Solo así se entiende que no solo en una unidad convivencial se pueda desarrollar Atención Centrada en la Persona (ACP), sino también en una residencia con otra arquitectura, y por supuesto en otro tipo de servicios, como sea un hospital o un servicio de atención domiciliaria.
No está bien contar a los ciudadanos cosas que no son. Y menos hacerlo reiteradamente para que a base de repetirlo y repetirlo queramos convertirlo en verdad. El modelo de atención es independiente del modelo arquitectónico y estructural, y perfectamente adaptable el primero al segundo. Y no hay un conjunto de ambas cosas que incluya ACP, que sea mejor que otro conjunto de ambas cosas que incluya ACP. Las unidades convivenciales no son ni mejores ni peores que otros “conjuntos ACP”. Simplemente son diferentes, en esa variedad, que en mi opinión, debe de existir, y que tanto bien hace al ser humano. Porque solo en la variedad podrá el ser humano, desde su autonomía, elegir… Como debe de ser en la ACP.
Y por supuesto, otro debate también se puede abrir en torno a cómo aseguramos que por muy unidad convivencial que sea, el modelo de cuidado que en ella se practica sea un modelo centrado en la persona. Porque como digo, el planteamiento estructural y arquitectónico no es sinónimo de modelo de atención centrado en la persona. Habrá centros con unidades convivenciales que sí cuiden centrados en la persona, como ocurre con el centro del que habla la noticia, como centro certificado Libera-Care que es, y otros que no lo hagan. Porque el hábito arquitectónico no siempre hace al monje del modelo de atención.
En torno a todo este tema hay muchas aristas. En todo el país, si la administración pública quiere dar una respuesta adecuada a la ciudadanía desde el modelo centrado en la persona, debe de empezar por entender la variedad de deseos y preferencias de la propia ciudadanía. Y en lugar de estar “comercializando” un “conjunto” concreto, debería dar valor a lo que ya tiene, quizá no en todos sus servicios públicos y concertados, pero sí en muchos, y que es una variedad de “conjuntos ACP” de modelos arquitectónicos y modelos de cuidado centrados en la persona que debería de valorizar más de lo que en ocasiones lo hace. Estoy segura de que toda la ciudadanía escogería vivir en un modelo centrado en la persona, pero no toda ella elegiría vivir en una unidad convivencial. Porque son dos cosas diferentes y porque en la variedad está lo centrado en la persona…
Dra. Ana Urrutia Beaskoa