Sexualidad, afectividad e identidad: derechos siempre

Hablar de sexualidad, afectividad e identidad es hablar de dignidad, autonomía y derechos. Todas las personas, en cualquier etapa de la vida y en diferentes condiciones o circunstancias personales, tienen derecho a vivir sus vínculos, su intimidad y su forma de ser desde el respeto y la libertad.

El 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, nos recuerda la importancia de reconocer la diversidad, proteger la identidad y garantizar que ninguna persona sea discriminada por quién es, a quién ama o cómo vive su afectividad. Esta mirada es especialmente importante en contextos de cuidado, donde las personas mayores, las personas con discapacidad o quienes se encuentran en situación de dependencia pueden ver invisibilizados sus deseos, sus vínculos o su derecho a decidir.

En la Fundación Cuidados Dignos defendemos un modelo de cuidado que respeta la autonomía, la intimidad, la voluntad y el proyecto de vida de cada persona. Cuidar dignamente implica no reducir a nadie a su edad, a su diagnóstico, a su discapacidad o a su situación de dependencia, sino reconocer su historia completa, sus relaciones, sus preferencias y su identidad.

La sexualidad y la afectividad forman parte de la vida. Por eso, los entornos de cuidado deben ser espacios seguros, respetuosos y libres de prejuicios, donde cada persona pueda sentirse reconocida, escuchada y acompañada desde su singularidad.

Promover un cuidado digno también significa proteger la libertad de ser, sentir y vincularse. Porque la dignidad no depende de la edad, de la capacidad ni de las circunstancias personales: forma parte de cada persona.